
Soy abogada de profesión, egresada del Centro Universitario de los Altos; campus Tepatitlan de Morelos; Jalisco, en el año 2001, por curiosidad solicite incorporarme al CONALEP pensando en que ser profesor era algo muy fácil (pues mis maestros de la universidad, quienes fueron mi último contacto con la educación con traer un libro o ley en la mano ya eran los mejores profesores), debido a mi muy limitados conocimientos de educación y pedagogía la primera experiencia fue un desastre y por el estilo del sistema fui despedida, posteriormente y a base de mucha tenacidad logre reincorporarme y de inmediato me inscribí al diplomado en: “Formular proyectos para innovar la práctica educativa”. Donde lo más importante que aprendí fue que antes de culpar a todo el sistema educativo de México y las limitaciones de mis estudiantes, debo analizar los problemas que limitan mi práctica educativa y por supuesto superarlos; aunque francamente es una labor maratónica, ya que la sugerencia es un diario de clase escrito y grabado; mi inquietud por aprender me ha llevado también a estudiar diplomados en derecho y la maestría en Desarrollo Organizacional y Humano, lo cual me ha dado herramientas excelentes para mejorar en mi práctica docente diaria, aunque nunca es suficiente, para satisfacer las necesidades de nuestros alumnos.
La experiencia de ser maestra ha sido lo más grande que me ha pasado ya que a través de los años me he dado cuenta que la calidad humana y la superación son valores que siempre deben estar presentes en mi vida y es por eso que he buscado superarme día con día; aunque francamente confieso que extraño los juzgados, tribunales y las comidas con los abogados, pero me siento más libre en la docencia.
Las satisfacciones más grandes que he tenido es ver a mis alumnos con ganas de superarse y con ganas de ser mejor, incorporados en un ambiente productivo y algunos de gerentes, aunque por el otro lado lo más difícil de la docencia ha sido la tristeza de asistir a los funerales de varios de ellos, los cuales me imaginaba llegarían muy lejos y serian ciudadanos productivos.
Los obstáculos y principales tristezas de ser docente a lo largo de mi trayectoria, son los limites que comúnmente las administraciones de las instituciones o el estilo de los propios sistemas nos ponen en el trabajo, la excesiva burocracia para cualquier proceso que favorezca el aprendizaje de los alumnos, las limitaciones que presenta el contexto familiar que en muchas ocasiones nos limita el trabajo y por supuesto la gran politización de los sistemas educativos que muchas veces limitan la comunicación adecuada en el proceso de enseñanza aprendizaje.
Hola Liliana
ResponderEliminarMe parece que es excelente la información que plasmaste en tu blog, seguramente muchos nos hemos identificado con tus comentarios.
Saludos.